Somos lo que comemos
Trabajar la comida en clase de ELE: una actividad para negociar en el aula
Organizar una comida puede parecer fácil… hasta que nadie puede comer lo mismo.
Trabajar la comida en clase de ELE no debería quedarse en listas de vocabulario o en describir platos. Es un tema que permite ir mucho más allá si se plantea desde la acción.
En esta propuesta partimos del aperitivo como contexto cultural, algo muy reconocible en España, pero lo utilizamos solo como punto de entrada. A partir de ahí, la actividad se sitúa en un contexto claro: un restaurante en el que los estudiantes deben tomar decisiones.
Cada estudiante recibe un rol con una dieta, una restricción o incluso una actitud frente a la comida. A partir de una carta cerrada, el grupo debe elegir un menú común.
La dificultad aparece enseguida: no todos pueden comer lo mismo.
Para avanzar, los estudiantes tienen que explicar sus limitaciones, hacer propuestas, rechazar opciones y buscar alternativas. Es decir, utilizan la lengua para resolver una situación concreta.
La actividad funciona porque genera pequeños conflictos, obliga a escuchar y hace que todos participen. No hay respuestas únicas, pero sí una condición clara: si alguien no puede comer, el menú no es válido.
Una situación real, una decisión compartida y una necesidad clara: entenderse para poder comer.